Mostrando entradas con la etiqueta liberación nacional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta liberación nacional. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de agosto de 2016

Mujica tendrá un espacio televisivo quincenal en Deutsche Welle

Mujica tendrá un espacio televisivo quincenal en Deutsche Welle



En primera instancia uno piensa que, o bien los alemanes se volvieron locos o quieren un bufón para que los divierta con sus chanzas a lo Cantinflas.

Reflexionando en forma más fría:
estas empresas alemanas no dan puntada sin hilo. Les conviene un guerrillero arrepentido renegado que le transmita a la juventud alemana que no vale la pena la acción directa y que es mejor votar cada 4 o 5 años y resignarse a ser peón y tener peores condiciones de vida y aceptar los privilegios de los poderosos.

?Quien cree que la consideración que le muestran Obama, Rockefeller y Soros, entre otros muchos, a Mujica es por su linda cara?
Para ellos no hay nada mejor que un guerrillero arrepentido, derrotado y culpable para disuadir a toda una generación que no aguanta más la opresión, la violencia guerrera y bombardera, el despilfarro y la desigualdad, de explotar a nivel mundial.

Tenemos que recordar la famosa guerrilla alemana Fracción del Ejército Rojo, también llamada el movimiento Baader-Meinhoff que fue verdaderamente serio y problemático para las autoridades alemanas para reducir. 

Y que los tupamaros tuvieron una fama inexpugnable en Alemania y aún en toda Europa, donde los investigadores siguen escribiendo tesis sobre el sorprendente y admirable movimiento tupamaro, derrotado militarmente para quienes piensan en lo mecánicamente militar ante todo, pero triunfante abrumadoramente en la esfera política del pueblo uruguayo a quien estaba dirigido, que permitió a farsantes simuladores de tupamaros como Mujica, Huidobro, Sendic Rodríguez y otros muchos encaramarse en posiciones gubernamentales.
Sí, señores, los duros guerrilleros alemanes tenían una admiración sin límites por los tupamaros uruguayos.


Los fascistas y los milicos uruguayos quieren creer o quieren hacer creer que el fenómeno tupamaro se concentra sólo en el medio local uruguayo. No saben, no quieren saber, o no quieren que se sepa que los tupamaros uruguayos tienen una fama mundial, por su originalidad, su audacia, su falta de terrorismo y su calidad humana y política que trascienden largamente las fronteras del Río de la Plata y los han hecho admirar aun en los EEUU donde todavía muestran al público asombrado algunas de las increíbles creaciones y hazañas épicas de este movimiento espectacular y ejemplar.
Basta observar algunas de las pocas fotos que se encuentran a raudales en internet, para darse cuenta que no son locales los que allí se muestran como tupamaros.


Volverán, sí, los auténticos tupamaros volverán y serán mundiales; los amigos de los oprimidos y de los humildes, los enemigos de los explotadores y sus lacayos los milicos volverán; volverán porque hace falta justicia en Uruguay y en el mundo, porque hace falta una Cárcel del Pueblo mundial para los genocidas, para los Bush, los Blair, los Aznar, los Netanyahu y tantos otros culpables de la muerte de miles y centenares de miles de seres humanos; por más que les pese a las grandes empresas alemanas, a Deutsche Welle y a las otras.


Los va a traer de vuelta el desastre ecológico, así como el desastre económico: el despilfarro que hace a algunos tremendamente ricos y a otros los priva hasta de la alimentación y del agua. Volverán porque ellos quedaron en la epopeya histórica de los pobres y los esclavos del mundo entero.


Ricardo Ferré
Lund, 25 de agosto de 2016


http://www.espectador.com/sociedad/340135/mujica-tendra-un-espacio-televisivo-quincenal-en-deutsche-welle













lunes, 13 de octubre de 2014

El Primer Paquete III : El primer Día de Los Trabajadores

El Primer Paquete III



El primer Día de Los Trabajadores


Todo había empezado cuando salimos mi compañera Lir y yo de prisión.
Ella estaba en un establecimiento especial para mujeres que no habían sido procesadas, o sea que en general, habiendo sido sometidas a juez competente, éste no había encontrado motivo para procesarlas, en otras palabras: desde el punto de vista legal eran inocentes.
Pero una ley llamada de Medidas Prontas de Seguridad permitía de todos modos al Poder Ejecutivo, representado por los militares a cuyo cargo estaba la represión, de retenerlas privadas de libertad. En ese lugar se encontraban también veteranas tupamaras que habían cumplido su período de prisión, según el juez, pero allí estaban a criterio de los militares. Podían estar también aquellas que simplemente fueran consideradas sospechosas de actividades ilícitas.
Las personalidades, grados de experiencia de lucha y grados de compromiso con los principios revolucionarios eran harto heterógeneos.
Algunas tenían a sus hijos consigo, niños presos, algunos de ellos nacidos en prisión, y otras eran muy jóvenes. Tenían sus reuniones y sus actividades colectivas tales como manualidades, etc.
Aproximadamente luego de un año de que Lir estaba presa, los militares, que ya tenían el poder del gobierno, para congraciarse con el pueblo, decidieron impulsar medidas de liberalización, entre otras dejar en libertad a las personas no procesadas y a aquellas que los jueces consideraran que habían cumplido su período razonable de prisión. La consigna de las compañeras fue entonces, la de hacer solicitar la libertad de todas sus parejas que estuvieran aún en prisión y tuvieran posibilidad de conseguir el aval del juez.
Entre esas estaba yo. Tenía una sentencia mínima que era excarcelable a los dos o tres meses. Todos pensaban que esta sentencia no era razonable, puesto que yo había reclutado a varios de los compañeros que estaban aún, o que habían estado en la cárcel conmigo y debía, entonces tener mayor antigüedad en la militancia clandestina. Por eso mi abogada no había pedido mi libertad ante el juez aún, pues pensaba que los militares me iban a encarcelar aplicando la ley discrecional vigente y que, entonces, iba a quedar en sus manos, pronto para ser torturado no bien creyeran que tenía alguna información que les interesara, o bien por puro placer sádico, cosa que sucedía en algunos casos.
Cuando salió Lir, yo me sentí enormemente aliviado porque ella inmediatamente se  hizo cargo de Ismael, que había recorrido varios hogares hasta finalmente quedar a cargo de una pareja de buenos amigos que lo trataban como a un hijo más, el más pequeño que tenían.
La etapa de prisión mía es un tema aparte que tendría que describir en un relato más extenso. De todos modos puedo contar que estábamos juntos doce compañeros procesados al mismo tiempo en la cárcel para presos comunes de Mercedes, en un pabellón especial para nosotros compuesto de tres celdas, baño común, un patio de unos 15 m por 5 de ancho y una pequeña cocina techada pero sin abertura. Nos custodiaba permanentemente un guardia militar que estaba frente a un portón enrejado de salida del patio. Nos abrían las celdas a eso de las 8 de la mañana y las cerraban con llave a eso de las 8 de la noche. De noche permanecíamos encerrados cada cual en la celda que le correspondía. No nos torturaban ni nos acosaban, así que pasábamos confinados, pero relativamente tranquilos. Mis grandes preocupaciones fueron siempre por un lado el cuidado de Ismael, que recorrió varios hogares sin tener uno permanente y por otro lado el estado de salud de mi compañera.
Cuando Lir salió de su prisión y pudo ir a Mercedes inmediatamente presionó a mi abogada, que había sido compañera mía de trabajo en el liceo local, para que pidiera mi liberación al juez. Era el momento justo para hacerlo. Si se hubiera hecho antes lo más posible es que los militares me habrían llevado al cuartel, si después, habría encontrado condiciones mucho más duras y es posible que fuera reprocesado por la así llamada "justicia militar", que no era otra cosa que un castrense enemigo determinando cuánto tiempo más tenías que pasar en prisión.
 Lir me iba a visitar y entonces nos concedía una visita en horario especial, fuera de los horarios normales, porque ella venía de Carmelo y no tenía ningún bus que llegara a tiempo. Me llevaba a Ismael, que tenía entonces unos 18 meses. En esas condiciones, nos asignaban la oficina del alcaide de la cárcel para encontrarnos y conversar. Durante una de las visitas éste nos había ofrecido galantemente su sillón de escritorio para que pudiéramos sentar al pequeño. Lir lo había puesto sin pañales, para descansar un poco la piel de su cola. Se nota que Ismael quiso entonces contribuir a la lucha de la liberación nacional, porque descargó su intestino en una cagada soberbia sobre el sillón.
Después de un par de meses luego de que mi compañera fuera liberada, un buen día escuché el famoso "con todo", esta vez precedido de mi apellido. En jerga carcelaria, ésto quería decir que saliera llevando todas mis cosas, en otras palabras que me iba de la cárcel.
Mi reacción fue muy mezclada. Por un lado la esperanza de poder reunirme nuevamente con mi mujer y mi hijo, por otro lado el temor, casi la seguridad, de que me iban a estar esperando los militares para llevarme de vuelta al cuartel, como solían hacer cuando algún compañero era puesto en libertad por el juez. Me dieron mis modestas cosas: mi reloj, mi billetera, tal vez mi chaqueta de cuero y caminé por el pasillo empedrado de la salida rumbo a los enormes portones metálicos de la salida a la calle, con la casi seguridad de que un jeep militar me iba a estar esperando en la vereda.
Salí a la intemperie y ...nada; no se veía ningún vehículo. Tan seguro estaba de que me estarían esperando, que miré unos instantes en la dirección de llegada de la calle flechada pensando que por algún motivo, vendrían retrasados.
No podré explicar nunca el alivio enorme que sentía cuando comprobé que nadie venía a llevarme al cuartel. Di vuelta la esquina de la cárcel como volando de tan leve que me sentía. Hacía muchos meses que no andaba libre por la calles de Mercedes, así que me quedé algo indeciso sobre qué rumbo tomar y caminé entonces mecánicamente por la calle. Había andado unos doscientos metros cuando me encontré en una esquina con mi viejo compañero de voleibol, el Negro Pedro, que me dio un abrazo y nos pusimos a conversar en la vereda. Al poco rato se nos une Jorge, uno de mis viejos y queridos alumnos de liceo y de atletismo. Como era de tarde y no tenía bus para Carmelo hasta el día siguiente, Jorge me llevó a su casa para ofrecerme una cama hasta la mañana siguiente. Nunca podré olvidar su gesto de solidaridad. Llevarme a mí a su casa implicaba en esos momentos un peligro claro de ser considerado sospechoso por los militares.
Al otro día la madre de Jorge me despierta temprano, me despido de los dos y voy a tomar el bus que me llevaría a los queridos de mi pequeño núcleo familiar, 
Ya en el bus me encontré con una maestra perteneciente a una familia amiga, que me saludó alegremente como si no pasara nada.
 Llegado a Carmelo, nos sentíamos extraños los tres por una situación que no habíamos vivido, la de estar otra vez juntos y rehacer la red de nuestras relaciones. Pero era la vida que nos ofrecía un nuevo comienzo, con todo el entorno como cambiado drásticamente de color por el hecho de estar marcado por haber estado preso, por la derrota militar de nuestra organización tupamara, por reanudar todos los contactos con amigos, familiares, colegas y alumnos.
Como a las dos semanas de mi liberación era el Primero de Mayo y Carmelo tenía una pequeña concentración con ese motivo en un lugar abierto.
Como yo consideraba casi sagrado el Día de los Trabajadores, no podía menos que concurrir. Fuimos los tres, con Ismael en una especie de camilla que llevábamos entre su madre y yo de unos cordones laterales.
Apenas hacía unos minutos que habíamos llegado, cuando nos preparábamos para escuchar la oratoria el poder policial nos frustra un promisorio festejo de los trabajadores del mundo: llegan dos "tiras", policías vestidos de particular y nos comunican que no podíamos estar allí...

El Primer Paquete II


El Primer Paquete II


2a. Parte

Rosario
Rosario también nos visitaba a veces. Era nuestra amiga desde Carmelo, donde nació Ismael, y también había huido con sus dos hijos de la represión militar que se abatió sobre la ciudad en ese tiempo. Compartíamos con ella alguna pizza hecha en el horno de nuestra vieja cocina a supergas que habíamos recogido de los desechos. Nuestra vecina Maru nos había avisado u n día que había una cocina vieja en un contenedor, y allí fui yo a buscarla. El horno no calentaba bien porque estaba lleno de agujeros del óxido. Rosario era la compañera de un integrante de mi grupo tupamaro y viejo colega de educación física  y amigo. Ella no actuaba en operaciones, pero sabía de las actividades de su marido y hasta había escondido algún arma en su jardín. Ella me había trasmitido la instrucción, obtenida durante una visita a su compañero preso, de que tenía que irme del país porque los milicos tenían información sensible sobre mi actuación. Ella no había estado en prisión, pero cuando llegó una represión tremenda a la ciudad donde vivíamos, Carmelo, donde había nacido Ismael, su esposo preso de alguna manera comprendió que ella estaba en un gran peligro. 


Durante una visita a la prisión él le pasó con un beso en la boca una "pastilla". Esas pastillas se fabricaban con finas hojas de papel de armar cigarrillos escritas con letra muy pequeñita. Luego se envolvían en un trocito de hoja de plástico y se ataban fuertemente con hilo de coser; quedaban del tamaño de un botón. Era un riesgo enorme si los carceleros notaban algo raro durante la visita, pero él pensó que era muy urgente trasmitirle a Rosario esa información. En la "pastilla" había escrito que ella tenía que irse del país, a Buenos Aires, y llevarse a sus dos hijos consigo. Es muy posible que gracias a ese gesto heroico de su compañero, Rosario se haya salvado de la orgía infernal de torturas y bestialidad descarnada que condujo a la muerte de Chiquito Perrini, el heladero del pueblo y amigo nuestro y a la masacre brutal de más de medio centenar de jóvenes y algunos mayores en las mazmorras de tortura del cuartel de la ciudad de Colonia, incluidas varias violaciones, entre otras de una compañera madre de varios hijos.
Un día, comiendo una pizza con orégano, se le trabó una ramita en la garganta. Estaba muy dolorida  y la llevamos al hospital del barrio, pero a ese entonces ya se  había tragado la ramita, pero le quedaba el dolor que le hacía parecer como que todavía la tenía atravesada en la garganta.
Resonaba frecuentemente su risa cristalina, pero se notaba su tristeza por haber dejado a su compañero preso y por encontrarse forzada a vivir y trabajar en esa gran ciudad acompañada sólo de sus dos hijos.



Gonzalo
También venía Gonzalo con su familia. Gonzalo era un matemático brillante que fue contratado con todo un equipo de excelentes profesores de matemática uruguayos de la Facultad de Ingeniería, que habían quedado sin trabajo en Uruguay por el cierre de la Universidad de la República por todo ese año, ordenado por los militares. Con Gonzalo nos tirábamos a las aguas, posiblemente contaminadas, del Río Luján para nadar. Gonzalo tuvo que emigrar luego de ésto finalmente para Venezuela contratado como profesor en una universidad venezolana, cuando nos despidieron a todos los profesores de la Universidad de Buenos Aires, al ser intervenida por un cambio político. Gonzalo era asimismo un notable pintor, y culminó una increíble exhibición de dotes sobresalientes ganando luego de unos años un concurso de poesía en Uruguay. Fue uno de los pocos que obtuvo su grado de Licenciado en la Universidad de Buenos Aires, usufructuando los profundos conocimientos de matemática que ya transportaba desde Uruguay.
Sólo una persona tan notable puede ser modesta y hermosa al grado que era Gonzalo.
Gonzalo siempre venía con su familia, su mujer Beatriz y sus dos nenas cuando estaba soleado y siempre íbamos a la orilla del río a tomar mate a la uruguaya, con el agua caliente en un termo. Veíamos a los argentinos, que cebaban con una calderita, que ellos le llaman una pava, teniendo que recalentar el agua con un pequeño calentador que también tenían que llevar consigo.

Las inundaciones
Llegado el otoño, se registraron fuertes tormentas, con las abundantes lluvias consiguientes.
Un buen día salí a nuestra calle y me encontré que el río cercano había extendido sus brazos ciñendo la cuadra nuestra y que había una profundidad de más de un metro en el medio de la calle.
Cuando salió el sol, el agua aún no se había contraído, andaban botes enfrente mismo de nuestro apartamento en planta baja y algunos chicos del barrio aprovechaban para tirarse al agua casi desde la puerta de sus casas.
Cuando tenía que ir a trabajar a la universidad, tenía que salir con botas de goma hasta la rodilla para no mojarme los pies en el agua que cubría la vereda. Una vez llegado a partes más civilizadas me calzaba mis zapatos viejos, que tenía la previsión de llevar en un bolso.

Otras visitas
También venía a menudo Ana, hermana de mi viejo amigo Luis, a veces acompañada de su compañero Sarandí y casi siempre con su hija Ximena. Ana y Sarandí tenían miedo por Arielito, tan chiquito en ese lugar tan húmedo y frío en invierno.
Ellos no estaban tan pobres como nosotros y a veces nos llevaban algunas vituallas para preparar una pizza o un pollo asado, o algo por el estilo.
Con Ana salíamos a caminar por las orillas del río, llevando a Arielito en una especie de silla para niños con dos ruedas y dos patas fijas, que era lo que habíamos alcanzado a comprar para transportar al bebé.
Él dormía en el medio de nosotros para que no pasara frío de noche, pero creo que hasta un día lo apreté un poco en sueños.

Un buen día, el hermano de Lir, Bebe, nos llevó libros y otras cosas nuestras, incluso una estufa a kerosén en una bolsa enorme de lona y entonces estuvimos un poco más calentitos en ese invierno frío de Buenos Aires.

Naturalmente, no teníamos cama, pero nuestra amiga de Carmelo Nivia, que estaba también en Buenos Aires con su esposo argentino nos regaló una vieja cama que tenía, y hasta un colchón.
Éstos estaban en una casa que ella tenía en una isla del delta del Tigre, así que tuve que tomarme  una lancha e ir  hasta su casa para traerme la cama y el colchón.  Para descargar los largueros de la cama, que era desarmable, la lancha tenía que hacer una maniobra en el puerto, mientras yo iba agarrando las tablas desde el muelle, mucho más arriba. Creo que el conductor de la lancha me quiso hacer una broma y la separó del muelle antes de tiempo, dejándome con una pesada tabla de la cama tomada sólo de un extremo. Me parece que quedó sorprendido porque yo tenía entonces una fuerza enorme y logré levantar la tabla con apenas unos 20 cm agarrados. Desde allí llevé cama y colchón en un bus de los que llegaban hasta la esquina de nuestra apartamento.
El colchón era doble, pero durísimo, increíblemente rígido, pero en fin...era un colchón donde dormimos hasta el final, cuando nos embarcamos para Suecia.
Tampoco teníamos calentador de agua, así que nos bañábamos toda la familia los sábados en una bañera de plástico para niños en la que echábamos agua caliente, que luego atemperábamos un poco con agua fría.
Cuando Bebe nos trajo la bolsa de lona, tuvimos una especie de calentador de agua eléctrico, de origen brasilero, que calienta el agua a medida que va saliendo del caño, y se atornilla al mismo desde abajo. Entonces ya no tuvimos que bañarnos todos en la bañera de niños, pero entonces teníamos que aguantar los choques eléctricos que nos propinaba el calentador si, por descuido, llegábamos a tocar una canilla mientras nos bañábamos.

El primer paquete

El primer paquete

Cuadro de Luis Ferrer, Paysandú, Uruguay
Flor de Otoño

Mientras estaba esperando el transporte que me llevaría de vuelta a mi casa en el barrio de Tigre, a una hora de tren pendular de la estación Retiro en el centro de la ciudad de Buenos Aires, dudé por algún momento si ponerme el pequeño envoltorio en el bolsillo de mi chaqueta o si llevarlo en la mano.
Era un paquete pequeño. Me lo  habían dado en el Hospital Italiano, frente de donde yo me encontraba luego de que yo pagara una suma que cubría la cuota para partos, pero no sin antes tener que superar la desconfianza del personal de dicho sanatorio porteño, que recelando a causa de mi pobre vestimenta, no me lo querían entregar antes de percibir ese monto de dinero.
Dentro del paquetito latía con tibieza mi hijo, un ser humano nuevo que iría a trazar su sendero en la vida y a ser útil a la sociedad de alguna manera. Había pesado solamente un kilo y novecientos gramos, un poco menos de dos kilos, casi el peso de lo que uno podía comprar en la carnicería para hacer un asado.
Me habían dado , luego de que el dinero que pagué los había convencido de interrumpir el secuestro del bebé, un carnet de color celeste con la huella de su pie. Parecía una huella de juguete, de algún pequeño muñeco.
La aventura del parto había comenzado cuando mi mujer sufrió la rotura de la bolsa amniótica, la membrana que recubre el feto y que habría debido rasgarse normalmente unos minutos antes del alumbramiento en sí. Le aconsejaron quietud y cuidado.
Cuando sintió los dolores de parto unos días después, no tuvimos más remedio que buscar su internación en algún hospital o sanatorio.
Yo recordé que, justo ese día, yo cumplía un mes de trabajo en la Universidad de Buenos Aires, donde yo había ingresado por concurso como profesor ayudante de matemática en la Facultad de Ingeniería, y por lo tanto me correspondía la obra social de la universidad y por ello atención médica en el mejor sanatorio de Buenos Aires, el renombrado Hospital Italiano.
No teníamos más remedio que viajar en el tren pendular desde Tigre hasta Retiro, desde donde yo tomé un ómnibus hasta la oficina de la Facultad de Ingeniería, mientras mi mujer esperaba sufriendo los dolores previos al parto en la estación Retiro.
Cuando volví con el papel que me acreditaba para utilizar los servicios médicos de la obra social de la universidad, fuimos finalmente hasta el Hospital Italiano, llevando todo el tiempo a nuestro hijo mayor, Ismael, que tenía entonces algo menos de tres años.
Una vez internada respiré más aliviado. La dejaron aún unos días en tratamiento, procurando dilatar el parto lo más posible mientras preparaban al niño a punto de nacer para su aparición prematura al mundo. Para nuestra fortuna, le correspondía ser atendida por el mejor médico obstetra de Argentina, el Dr. Ricardo Gavensky.
Pero ahí estaba yo entonces, con mi hijo recién nacido en las manos, mientras mi mujer e Ismael esperaban en nuestra casa en Tigre.
El bebé respiraba tranquilamente. Jamás lloró ni gritó en el viaje. Creo que tampoco jamás lloró mientras era un bebito.
Era mediados de abril, otoño en Buenos Aires y recibimos al recién llegado con toda la ceremonia que nos permitía nuestra pobreza monacal.
Por temor a sobrecargar el aparato digestivo no bien desarrollado del niño, el pedíatra que nos atendía aconsejó una dieta demasiado drástica. El nene estaba extrañamente oscuro. Cuando el médico aconsejó abandonar esta alimentación estoica y comenzamos a darle una leche en polvo para bebés en abundancia, el niño recuperó su color blanco y rosado y se le vio una cara sonriente a diferencia del período anterior.
Pronto llegó el invierno y el nenito comenzó a dormir en nuestra cama en medio de mí y de su madre para protegerlo del frío y la humedad característica del barrio a causa de su cercanía de los brazos del delta del poderoso río Paraná, que rodea por el lado oriental a la gran ciudad.
Éramos muy pobres, pero estábamos contentos de habernos salvado de la tortura segura y la prisión en manos de los militares uruguayos, que ya habían dado un golpe de estado e instaurado una dictadura.
De todos modos corríamos riesgos enormes por las relaciones entre los militares de los dos países vecinos, algunos de los cuales veíamos a veces hasta cerca de nuestra casa. Habíamos logrado vender una motocicleta casi nueva antes de fugar y disponíamos de ese dinero para pagar la entrada a la vivienda y mantenernos un tiempo a fuego bajo.
Yo había logrado ingresar por concurso como docente en la Universidad de Buenos Aires y contábamos con que algún día cobraría esos ingresos, aunque tardaron varios meses en que eso sucediera, lo que es normal por estas latitudes.
Ismael comenzó a concurrir a un jardín de infantes en la cercanía y mi mujer le cosió precariamente su uniforme con el que asistía a sus clases.
El bebé crecía y pronto pudo estar parado tomado del borde de una camita rodeada de bordes altos que lo protegían para que no se cayera, pero que tenía una especie de barrotes de madera que lo hacían parecerse a una celda para bebés.
Yo iba a dar clases a la facultad con unos pantalones de verano, que eran los únicos que tenía y unos zapatos con agujeros, que eran los mismos con los que había estado de plantón mientras me torturaban los militares en el cuartel de la ciudad de Mercedes, en Uruguay.
Un día mientras estaba en nuestra casa se me rompió el pantalón y entonces mi compañera tuvo que ir al centro comercial más cercano a comprarme otro pantalón, que pasó a ser también el único que tenía.
El pequeño paquete que había levantado en el Hospital Italiano hacía poco tiempo mostraba una salud y un apetito envidiables, pese a su pequeño tamaño inicial. Era muy tranquilo y cuando mi mujer lo ponía en su camita en el pequeño patio que teníamos sin pañales para cuidar la piel de su cola, a veces se embadurnaba con su propia caca.
Ya tenía la personalidad serena y tranquila que creo que fue siempre uno de sus rasgos distintivos, era Ariel. Su nombre lo tomé como homenaje a mi pobre hermano que estaba entonces preso en la prisión de presos políticos que llevó paradojalmente el nombre del paraje donde estaba situada, Libertad.
No sé cómo logramos conectarnos con varios amigos uruguayos, algunos de los cuales conocíamos de antes y otros que encontramos en Buenos Aires, donde estábamos todos exiliados. Varios de ellos nos visitaban en Tigre atraídos por la proximidad del río en cuyas orillas podíamos sentarnos a tomar mate en la hierba y hasta tirarnos y nadar algunos metros.
Norma, conocida de mi compañera mientras estaba en la prisión para mujeres no procesadas, pero sospechosas de la antigua Escuela de Nurses Carlos Nery, nos alegraba muchas veces con su guitarra y todos entonábamos canciones izquierdistas uruguayas en nuestro pequeño patio, donde la recibíamos con algún pollo asado. Norma fue citada a testimoniar frente al Tribunal Russell en Europa a raíz de denuncias de violaciones de los derechos humanos en Uruguay. Finalmente se la llevaron en Buenos Aires cuando nosotros ya no estábamos; leímos rumores de que se había tirado desde una altura y se había herido seriamente mientras estaba siendo torturada, pero nunca más se supo de ella y figura entre los desaparecidos de la dictadura militar.





viernes, 25 de enero de 2013

Poder Popular – Frente Grande


Poder Popular – Frente Grande

Resumen
Proponemos la unión de un Frente Grande guiado por los principios enunciados por ejemplo en las Bases Programáticas originales del Frente Amplio histórico y las propuestas del Bebe Sendic.
Se pueden formar grupos barriales, familiares, gremiales, estudiantiles o amicales autónomos, guiados todos por los mismos principios enunciados. Estos grupos pueden salir a propagandear de diferentes formas, por ejemplo por medio de pegatinas, volanteadas, mateadas, por medio de las redes sociales y militancia cibernética estos principios, fundamentalmente la Reforma Agraria, sin concesión alguna al electoralismo.

Introducción
En los últimos días han surgido varias propuestas para vertebrar la izquerda, identificada, por ejemplo, por las Bases Programáticas del Frente Amplio original y/o por el programa del Raúl “Bebe” Sendic lanzado en el estadio Franzini luego de la liberación de los últimos presos políticos.

Las Bases Programáticas originales del Frente Amplio, no sólo olvidadas por los dos gobiernos progresistas, sino además pisoteadas y ultrajadas por los mismos establecen textualmente:
“Las Bases Programáticas señalan cuatro medidas fundamentales a adoptar, como pilares del proceso transformador:
 a) Reforma Agraria
 b) Nacionalización de la Banca Privada.
 c) Nacionalización de los principales rubros del comercio exterior.
 d) Enérgica acción industrial del Estado, incluyendo la nacionalización de la industria frigorífica.
Ahora veamos cuales son los logros en estos factores de siete años de gobierno que debería haber sido del Frente Amplio.

Reforma Agraria
La cuestión de la propiedad de la tierra es fundamental en nuestro país, donde el propietario de la tierra es también el que controla el poder sobre todos sus estamentos.
El Estado tiene un instrumento revolucionario en potencia, ¿cuál es este instrumento?
El Instituto de Colonización tiene como meta distribuir la propiedad de la tierra.
Dispone de medios legislativos y administrativos para otorgar la propiedad de la tierra a colonos individuales u organizados en cooperativas agrarias.
Tiene la módica meta de distribuir 55.000 hectáreas en cinco años. El resultado práctico es muy inferior a esta meta. Un gobierno y una fuerza política que de verdad apuntaran hacia la reforma agraria podría estar, por lo menos, a la par con dicho objetivo.
En cambio, se ve a los cañeros del Norte movilizados como hace muchos años exigiendo con la consigna de siempre “tierra para el que la trabaja”, con el poder ejecutivo en su contra.
Como un ejemplo práctico de la política gubernamental de distribución de la tierra tenemos su actuación en el caso de NeyThedy, viejo cañero de los de la época del Bebe Sendic, quien fue ejecutado por una deuda de 2500 dólares, mientras que se refinancia la deuda de grandes propietarios y se concentra la propiedad de un millón de hectáreas en las manos de 12 empresas extranjeras.
Entre las cláusulas secretas del contrato del Estado con la empresa Montes del Plata, de propiedad de la sueca Stora, la finlandesa Enso y la chilena de capitales americanos Arauco, figura: “El Gobierno asumió además el compromiso de que el Instituto de Colonización no ejercerá la opción de compra de las tierras que serán transferidas por las empresas Eufores y El Esparragal – vinculadas a Ence – a Montes del Plata, en la medida que se manejen ‘valores de mercado’”.
Los resultados de esa política están a la vista: 1) Concentración de la tierra 2) Extranjerización de la tierra 3) Expulsión de la población rural 4) Degradación ambiental.
Los últimos resultados que arrojó el censo agropecuario establecen que unos 12.000 establecimientos agrarios, fundamentalmente pequeños y medianos, han desaparecido.


Si a este hecho le sumanos que las pasteras se han apoderado de enormes extensiones de tierra, por ejemplo Stora-Enso de 250.000 hectáreas, y de que las plantaciones de soja, fundamentalmente en poder de empresas argentinas han pasado a las 850.000 hectáreas enfatizan nuestra afirmación anterior y nos dejan la percepción desoladora de que se ha realizado ni más ni menos que una reforma agraria al revés: más tierras en menos manos y menos tierra para los que la trabajan.
Agreguémosle a esto que las empresas sojeras trabajan en conexión con la empresa Monsanto, de la que adquieren en paquete semillas de soja transgénica, que por lo tanto no puede reproducirse y debe adquirirse todos los años, junto con fertilizantes y agrotóxicos, éstos últimos con consecuencias devastadoras sobre la salud y la genética humanas, como ya se ha comprobado en Paraguay y en otras zonas.
La compañía minera Aratirí, apoyada por el gobierno, localizada en el paraíso fiscal de Jersey, sede de empresas turbias, que pretende construir una mina de explotación a cielo abierto con un ducto que afectaría en forma catastrófica en total la ecología de cinco o seis departamentos, pretende asegurarse el control de extensas áreas hoy dedicadas a las actividades agropecuarias tradicionales.
Nacionalización de la Banca Privada
En este sentido nada ha sido hecho. En cambio lo que sí se hizo fue aprobar una ley por la que los Peirano, culpables de estafa por miles de millones de dólares que tuvimos que pagar todos y por los que muchos cayeron en la miseria y en la indigencia y que seguramente ha conducido hasta a la muerte a algunos por este motivo, fueran liberados y hasta consiguieran la ventajita de que se eliminaran sus antecedentes delictivos. Como sabemos, el artífice de esta maniobra parlamentaria fue el ex ministro del Frente Amplio Gonzalo Fernández y fue aprobada por el poder legislativo durante este gobierno.

Nacionalización de los principales rubros del comercio exterior
Lo que se ha realizado es más bien todo lo contrario: concesiones fabulosas, incluyendo zonas francas a las empresas extranjeras, en particular a Botnia/UPM, a Montes del Plata y a la minera Aratirí.

Montes de Plata tiene 250.000 hectáreas en su propiedad, con libertad de plantar eucaliptus aun en la zona del departamento de Colonia, por un permiso especial incluido en una de las cláusulas secretas de su contrato con el estado.
Los frigoríficos están en manos brasileñas y las plantaciones de soja transgénica, que ahora abarcan 850.000 hectáreas, están en manos de empresas argentinas.
El hecho de que uno de nuestros viejos compañeros conserva tozudamente su chacra en la zona de Cololó, departamento de Soriano, cerca de la ciudad de Mercedes, a pesar de estar totalmente sitiada y cercada por la forestación eucaliptera nos da un ejemplo del siniestra plantación de eucaliptus aun en esta zona que debe ser uno de los paraísos más fértiles del planeta, capaz de generar alimentación para decenas, o quizás aun cientos de miles de personas.

Enérgica acción industrial del Estado, incluyendo la nacionalización de la industria frigorífica.
Bueno, esto es una especie de broma pesada; los frigoríficos están todos en manos brasileñas.

La propuesta de Sendic
Esta propuesta también nos identifica como agrupación virtual de izquierda.
Raúl “Bebe” Sendic
, el auténtico y único  Raúl Sendic, a quien nunca se podrá confundir con el homónimo monigote oficialista que oficia de delfín de Mujica y no tiene ninguna similitud política con el Bebe, lanzó su propuesta en el estadio Franzini luego de la liberación de los últimos presos políticos:

- expropiar sin indemnizar los latifundios estatizar las propiedades mayores de 2500 hás, pasar a administrarlas con formas populares de gestión y repoblar la campaña con los expulsados de la tierra que pueblan el cinturón metropolitano;
- impulsar un frente latinoamericano de países deudores para el no pago de la deuda externa, considerando que fue un negocio para resolver los problemas del capital ocioso  y que ya ha sido suficientemente pagada con el hambre y la miseria de los pueblos;
- estatizar la banca y los mecanismos de especulación capitalista, para recuperar el dominio de la economía nacional;
- congelar los grandes depósitos bancarios para financiar un aumento sustantivo de los salarios (que el ingreso de cada familia alcance la canasta familiar), incentivando de esa manera la demanda interna y creando puestos de trabajo para abastecerla.

El Poder Popular
El Poder Popular es lo único que puede enfrentar al poder oligárquico con la entrega y el drenaje consiguiente de nuestros recursos naturales.
El Poder Popular consiste en las bases militantes y conscientes de la necesidad de un giro a la izquierda y un cambio radical en las estructuras de poder y abarca: bases gremiales y barriales, estudiantes y militantes políticos y sociales y a todos aquellos que apoyan la lucha contra el deterioro ecológico y contra las empresas expoliadoras, la opresión y la miseria, tal como en su momento abarcó a los tupamaros históricos y a los otros luchadores sociales.
La fortaleza de este Poder Popular es el único factor que puede garantizar avances positivos hacia una toma del poder final por el pueblo y es el único que puede frenar el progreso aparentemente incontenible de la entrega de nuestro país y sus recursos al imperialismo, cada vez más palpable.
En estos últimos tiempos todos hemos percibido genuflexiones odiosas al imperialismo en la forma de oscuros tratados de colaboración “estratégica”, interpretados como la represión de los antisistema,  y para el restablecimiento de la nefasta agencia yanqui contra el tráfico de drogas, la DEA en tenebrosos cabildeos.

El Frente Grande
El Frente Grande existe virtualmente desde que Raúl “Bebe” Sendic lo lanzó como propuesta, captando su potencial entre el pueblo uruguayo de todos los colores políticos y viene a ser una forma de organización del Poder Popular.

Los que queremos impulsar la verdadera revolución debemos agitar los principios contenidos en las Bases Programáticas originales y en la propuesta de Sendic, independientemente de si estamos adentro o afuera de cualquier estructura electoralista burguesa, incluido el Frente Amplio. Nuestra participación en cualquiera de las instancias del proceso electoralista burgués tendría, a nuestro juicio dos falencias importantes, a saber:
-trasmitir el mensaje a nuestros hijos, familiares, amigos y demás contactos personales de que está bien, y hasta de que es suficiente esa participación popular en los procesos de decisión cada cinco años(o la cantidad de años de que se trate)
-le restaría fuerzas a la militancia por los avances verdaderamente revolucionarios, por ejemplo por la reforma agraria.
Planteamos que no hay que esperar lograr de una democracia burguesa más que la posibilidad de salir a volantear, a escribir y a agitar por todos los medios, incluso los medios cibernéticos tales como los blogs y las redes sociales sobre consignas basadas en principios revolucionarios, sin hacer concesión alguna al electoralismo que termina siempre siendo una especie de trampa para cazar incautos.
La paradoja de los movimientos socialdemócratas que luchan por lograr progresos revolucionarios por medio de las elecciones burguesas es que para ganar éstas tienen que sacrificar tanto estos valores que cuando al fin acceden al gobierno ya perdieron todo lo que valía la pena de luchar por él.

Nuestro planteo
Recordemos que los avances más importantes para salir de la dictadura se realizaron todos mediante un tipo de organización descentralizada, o federal, de grupos u organizaciones autónomos que se movilizaban en función de principios. De esta forma se logró la liberación de todos los presos políticos y la salida de la dictadura. Los estrategas militares captaron todo un pueblo contra ellos y decidieron negociar su abdicación antes de que la ola popular los pasara literalmente por arriba. Para ello urdieron una serie de subterfugios como el de designar representantes “populares” a dedo que defraudaron las reales posibilidades de la movilización popular para conservar el poder de la oligarquía.

Éste es un ejemplo claro, cercano y relativamente reciente de la organización que proponemos, presidida por los principios enunciados y no por hombres providenciales. Comprendemos y aceptamos uno de los argumentos del compañero Jorge Zabalza para no aceptar su postulación como nombre base para una organización política, que fue la de no querer alimentar la ilusión popular caudillista de la aparición de un hombre providencial que vaya a solucionar casi todos los problemas. Lo que nosotros proponemos es un Frente Grande compuesto de grupos barriales, familiares, gremiales, estudiantiles o amicales autónomos, guiados todos por los mismos principios enunciados. Estos grupos pueden salir a propagandear de diferentes formas, por ejemplo por medio de pegatinas, volanteadas, mateadas, por medio de las redes sociales y militancia cibernética estos principios, fundamentalmente uno esencial para comenzar: la reforma agraria. No descartamos la utilización del circo electoral para aprovecharlo en función de estos estandartes revolucionarios, pero consideramos que está totalmente claro que ningún avance revolucionario va a poder ser obtenido por vía de la democracia burguesa.

Crítica
Lanzamos esta propuesta con la esperanza de recibir mucha crítica. Comenzamos nosotros mismos con la misma.

Se puede objetar que esta es una propuesta utópica, que la gente se nuclea y es atraída por personalidades fuertes.
Sin embargo el pueblo uruguayo obtuvo sus posiblemente mayores logros en un pasado no lejano, mediante un tipo similar de organización en el caso del plebiscito de la dictadura, el “rio de libertad” y la liberación de los presos políticos.
Hemos visto demasiado de estructuras políticas jerárquicas conduciendo a fracasos estruendosos.

Ricardo Ferré
25 de enero de 2013



miércoles, 31 de octubre de 2012

Cambios de gobierno no alteran la distribución de la riqueza


Cambios de gobierno no alteran la distribución de la riqueza


El índice de Gini mide el grado de desigualdad en una sociedad determinada. El valor 0 representa la igualdad completa, es decir en que todos los individuos perciben los mismos ingresos, o sea que hay desigualdad 0, o en otras palabras que no existe desigualdad alguna.
Por el contrario, el valor uno es el opuesto, es decir que un solo individuo percibe todos los ingresos de esa sociedad, mientras que el resto no percibe nada.
Entre los países del mundo considerados en separado, los que tienen índice Gini superior, o sea más cercano a 0, la igualdad total, son los países escandinavos, con guarismos cercanos al 0,23.
Uruguay ocupa el puesto 114 de 160 países registrados, con un guarismo de 0,45 en el año 2009. El mejor valor del índice Gini desde el año 1981 fue en el año 1993 con un guarismo de aproximadamente 0,41. Durante los gobiernos progresistas no se ha logrado un mejoramiento significativo del nivel de desigualdad. Debemos señalar que es muy difícil controlar la desigualdad por medios inscriptos dentro del juego de la democracia tradicional burguesa. Estimamos que se necesitan medidas drásticas, tales como la reforma agraria, para lograr un progreso significativo en la distribución de la riqueza.
Uno de los indicadores más certeros es la proporción de la masa salarial en relación al PBI. En nuestro país la participación de los asalariados (masa salarial) mientras que era del 36% en 1998, pasó al 30% en 2010, según el instituto Cuesta-Duarte.
La parte de los trabajadores dependientes de su salario pasó de 3,6 dólares a 3 dólares de cada diez que generaba el país.
La CEPAL señala que en el año más reciente medido, el 2005, la relación entre el quintil más rico sobre el quintil de menores ingresos era de 9, o sea que el 20% más rico de la población gana 9 veces más que el 20% más pobre.
La desigualdad mundial se estima que es de 0,63, donde "la renta del 20% de las personas más ricas del mundo es 28,7 veces más elevada que la del 20% más pobre".
Mientras que en los países de ingresos per cápita similares al Uruguay el índice Gini pasó de 0,5582 a 0,5215 y a 0,4677 en nuestro país no tuvo variantes considerables, tampoco bajo los últimos gobiernos.
La reducción de la pobreza y de la indigencia durante los gobiernos progresistas(2005 - 2012) debe ser explicada más por el aumento importante de los ingresos del país globalmente (PBI) que por una mejora en la distribución de la riqueza o de  la disminución de la desigualdad.
La evolución del índice de Gini ha sido durante los gobiernos progresistas de 0,476 en 2007, 0,463 en 2008, 0,463 en 2009 y 0,453 en 2010.
Lo que produce promedialmente cada uruguayo es de cerca de U$S 14.000 por año, pero el salario mínimo es de $ 7.200 (U$S 4.300 anual ) los ingresos medios son de 15.360 y familiar de cerca de 40.000, pero en estas cifras probablemente van incluidos los sectores de mayores ingresos, que no se deben confundir con la masa de la población.

El reciente informe del economista Joaquín Etchevers, divulgado hace pocos días, a fines de octubre de 2012 nos indica que el aumento del PBI del país no está acompañado por un aumento equivalente del ingreso del hogar, sino que este es mucho menor, con tendencia a divergir aun más.
Etchevers nos dice que mientras que en los gobiernos conservadores precedentes no hubo cambios significativos en el reparto de lo producido en el país, durante los gobiernos progresistas consolidan la diferencia en este reparto, en detrimento de los sectores asalariados y pasivos.
La inequidad en la distribución de los frutos de la riqueza, entre el trabajo y el capital no sólo se mantuvo, se acrecentó. El enorme crecimiento de la economía fue a parar, mayoritariamente a las manos de los dueños del capital”, nos dice el economista citado en su informe.

La conclusión a que debemos arribar es que ningún gobierno dentro de este sistema nos va a conducir a cambios radicales en la estructura de la propiedad.
Reforma agraria, nacionalización de la banca y del comercio exterior, han demostrado ser entelequias que sólo podrán alcanzarse mediante cambios revolucionarios.

Ricardo Ferré
31 de octubre de 2012

miércoles, 21 de marzo de 2012

Tupamaros vs. MLN actual parte III: internacionalismo y generalización

Tupamaros vs. MLN actual parte III: internacionalismo y generalización

El tránsito hacia los tupamaros del Frente Grande de Sendic

Tupac Amaru: el Redentor de los americanos explotados


Criollo, rebelde, luchador por la liberación nacional, latinoamericano: estos rasgos nos legaron los colonizadores godos para referirse despectivamente a los tupamaros.
Ya desde la figura de quien tomaron esa denominación, el inca Tupac Amaru los tupamaros heredaron el carácter latinoamericano que luego trasmitieron Bolívar, Artigas, San Martín, Augusto César Sandino, Emiliano Zapata, Tupac Katari, Juana Azurduy, José Martí y tantos otros más o menos anónimos.
Tupac Amaru era un mestizo del Perú que acaudilló la así llamada Gran Rebelión de los criollos, los indios y los negros explotados brutalmente por los colonizadores en las minas, los socavones y en las mitas. Fue el primero en pedir la libertad de toda América de cualquier dependencia, tanto de España como de su monarca, implicando esto no sólo la mera separación política sino la eliminación de diversas formas de explotación indígena (mita minera, reparto de mercancías, obrajes), de los corregimientos, alcabalas y aduanas (14 de noviembre de 1780). Además decretó la abolición de la esclavitud negra por primera vez en América (16 de noviembre de 1780)
Tupac Amaru se convirtió así en el Redentor de todos los indios, negros, zambos, mulatos y mestizos de toda índole cuya sangre, cuyo sudor y cuyas lágrimas fertilizaron toda la riqueza incalculable que los colonizadores saquearon de América para solventar sus imperios y sus guerras europeas, luego trasladadas al poder imperialista estadounidense.

Del Coordinador a la generalización del concepto de tupamaro

En nuestro país, a partir del Coordinador, que sabiamente preveía un golpe de estado, que llegó finalmente diez años después, y el ataque resultante a todas las organizaciones populares y que consiguientemente pretendía brindarles autodefensa armada, que luego adoptara el nombre de Tupamaros, el concepto de tupamaro nunca se restringió al MLN.
Tupamaros pudieron considerarse legítimamente los sectores mayoritarios del Coordinador, escindidos en el MIR hacia la formación de un partido comunista maoísta con su correspondiente aparato armado, la guerrilla rural.
Pero también tupamaros, o sea criollos rebeldes, pudieron y pueden considerarse los sectores guevaristas del Movimiento Revolucionario Oriental, orientado por Ariel Collazo y su aparato armado FARO, Fuerzas Armadas Revolucionarias Orientales, así como sectores anarquistas nucleados en la FAU, Federación Anarquista del Uruguay, en la ROE, Resistencia Obrero  Estudiantil y su aparato armado el OPR-33.
De esa manera se extendieron los sectores de criollos rebeldes en nuestro país al FER estudiantil, a la Tendencia Combativa a nivel gremial, al Movimiento 26 de Marzo participante en el Frente Amplio y representante del MLN en el mismo, a los CAT, Comités de Apoyo a Tupamaros y posteriormente a los GAU, Grupos de Acción Unificadora y también a grupos menores que pretendía resistir la opresión.
Igualmente a sectores del Partido Comunista que no tenían tanta fe en los mecanismos de la democracia burguesa y se agruparon sobre todo en las Juventudes Comunistas, UJC y en el aparato armado del PCU.
Es entonces un gran error, común en la prensa, identificar al MLN actual con los tupamaros.
El MLN actual muchas veces está sosteniendo posiciones entreguistas, totalmente contradictorias con la definición de tupamaro, tal y como se conjuró contra su fundador Raúl Sendic, llamado el Bebe por quienes lo veneramos, que finalmente se escindió de la estructura cuyos líderes conspiraron contra él.

El partido de la oligarquía contra los tupamaros

La represión, brazo armado de la oligarquía, fue por supuesto más sabia que nosotros los resistentes: consideró tupamaros, o sea criollos resistentes a todos los que los milicos llamaros “pichis”, o sea a los comunistas o “bolches”, a los anarquistas, a los maoístas o “chinos”, a los sindicalistas, a los de los GAU, a guevaristas del MRO/FARO, pero también a los vecinos que impulsaron la resistencia contra la dictadura y las caceroleadas, a los orientales todos que se ofrecieron, tal como a mí personalmente en Carmelo el librero y el ingeniero agrónomo que se pusieron a la orden para luchar contra la dictadura, no bien ésta se declaró abiertamente, cerrando el parlamento en 1973, a pesar de que el MLN ya no estaba operativo.
Por eso nos derrotaron durante unos doce años o algo más, pero también por eso nosotros los derrotamos con todos los criollos resistentes, los tupamaros del poder popular que los obligaron a retroceder y a refugiarse en las sombras.
Por eso los dirigentes sabios del partido oligárquico, los sectores anti populares de los partidos tradicionales lograron y siguen logrando salvaguardar a sus fuerzas armadas que se parapetaron en las sombras sin dejar del todo el poder, pero tuvieron que armar un retroceso ante la fuerza de la indignación del poder popular que amenazaba desbordar y colgar de los faroles a sus adalides visibles.
Los milicos retrocedieron porque temieron la fuerza tsunámica de la rebelión popular y armaron todo un andamiaje estratégico, toda una serie de concesiones condicionadas, para evitar perder totalmente el control y que la ola les pasara por arriba.
Temieron a la población entera que se llenó de estos verdaderos héroes anónimos que finalmente permitieron la salida de los compañeros presos y la transición hacia la democracia burguesa. Recordemos la proscripción de Wilson Ferreira Aldunate, de Líber Seregni y del Frente Amplio. Recordemos el acuerdo del Club Naval en que los líderes falsos y pusilánimes lograron calmar a las fuerzas populares haciéndoles concesiones, pero conservando partes estratégicas del poder para las fuerzas armadas, conservando para ellas la marina mercante, los parques nacionales, la aviación civil y Meteorología, curros que aún ahora atesoran y que aún hoy los sectores gobernantes del Frente Amplio salvaguardan para ellos por pusilanimidad o por cálculo.

Los tupamaros del Frente Grande

El Bebe Sendic fue sabio y previsor y él va a ser el guía espiritual de la rebelión popular triunfante en el futuro: acuñó el concepto de Frente Grande, poder popular en el que se van a agrupar y al que ya ahora pertenecen los sectores populares del Frente Amplio, del Partido Nacional, del Partido Colorado y la Asamblea Popular entera, definiendo así en realidad, consigo mismo como ícono, el concepto amplio de tupamaro.






Ricardo Ferré
21 de marzo de 2012




jueves, 1 de marzo de 2012

Tupamaros vs. MLN actual: ¿liberación nacional?


Tupamaros vs. MLN actual: ¿liberación nacional?


Desde que Venancio Benavides y Pedro Viera, llamado “Perico el bailarín” proclamaron con un puñado de patriotas el 27 de febrero de 1811 en el paraje Asencio sobre la ribera del Río Negro su adhesión a la causa de la liberación nacional quedó estampado el perfil del tupamaro uruguayo como asociado a esta causa. Al día siguiente capturan las poblaciones de Mercedes y Santo Domingo de Soriano, uniéndose de esta manera al inminente pasaje de Artigas a la causa de la Revolución de Mayo.
Ya desde mucho antes, la creación peyorativa del término “tupamaro” por los españoles para designar al criollo rebelde a las autoridades y a la dominación ibérica fue asociada a la lucha por la liberación nacional, refiriéndose al líder de la Gran Rebelión de 1780, el inca Tupac Amaru.
Artigas durante su lucha, en particular durante el Éxodo del Pueblo Oriental expresó en forma más nítida el concepto de tupamaro, reafirmando aun más su asociación a la idea de liberación nacional.
Por último Raúl Sendic, el Bebe para todos quienes lo veneramos, vino a aportarle caracteres del siglo XX al concepto de tupamaro: el rebelde luchador por la liberación nacional que está dispuesto a jugarse por sus ideas. A través de su cruzada por los trabajadores cañeros de Artigas, nucleados en su sindicato UTAA remarcó la lucha por tierra para quien la trabaja, como definitoria.
Luego de salido de la prisión en las condiciones infrahumanas a que fue sometido por los militares, Sendic estableció en el estadio Franzini las bases de la liberación nacional para los tupamaros uruguayos de los años post dictatoriales: expropiar sin indemnizar los latifundios, impulsar un frente latinoamericano de países deudores para el no pago de la deuda externa, estatizar la banca y los mecanismos de especulación capitalista y por último congelar los grandes depósitos bancarios para financiar un aumento sustantivo de los salarios.
A partir de allí y entonces el perfil del tupamaro está bien claro, solamente quien luche por esos principios se define como tupamaro, independientemente de su encuadramiento organizativo.


La asociación del MLN actual y varios de sus personeros con el gobierno de José Mujica lo está comprometiendo con los planes y las ideas de este gobierno en cuanto a liberación nacional.
En cuanto a propiedad de la tierra: 250.000 hectáreas concentradas sólo por la empresa pastera/papelera Montes del Plata, consorcio en las manos de empresas extranjeras como la sueca Stora, la finlandesa Enso y la chilena en manos de capitales extranjeros Arauco.
FOSA, la compañía forestal de Botnia/UPM tenía por lo menos  60.000 hectáreas dedicadas a la forestación en el año 2006 1. En total Botnia/UPM tiene cerca de 220.000 hectáreas forestadas2.
El otro proyecto prohijado fervientemente por el gobierno es el de la minera Aratirí, que irá a disponer también de una extensión considerable de tierras.
Ni hablemos de que parte de estas tierras son tierras que se encuentran entre las más fértiles del planeta, por ejemplo en la zona de Cololó, en el departamento de Soriano, donde el plantío de eucaliptus y/o otras variantes apropiadas para la fabricación de pasta de papel es criminal frente a toda la humanidad.
Las plantaciones de soja pasaron de 10.000 hectáreas a más de 850.000 hectáreas, en su mayoría en manos de extranjeros.
Las cláusulas secretas, reveladas por el fiscal Viana, del contrato firmado por el gobierno con la empresa Montes del Plata revelan, de acuerdo con el grupo Guayubirá:
“1. Beneficios tributarios. La planta industrial y el puerto operarán bajo el régimen de zona franca y con los beneficios de la ley de inversiones. Además, las plantaciones y faenas asociadas de manejo, cosecha y transporte, reciben todos los beneficios de la ley forestal vigente. En cuanto a la zona franca, según el documento, la empresa podría solicitar la ampliación de la superficie para aumentar su capacidad de producción o incorporar industrias conexas, hasta el doble de la superficie otorgada (361 hectáreas). Por si fuera poco, dice el grupo Guayubirá, el Poder Ejecutivo se comprometió a autorizar a Montes del Plata a emplear un porcentaje mayor de personal extranjero que, según la Ley de Zonas Francas, es de hasta un máximo del 25% de la plantilla.
2. Rentabilidad blindada. Si hubiera “cambios significativos en el régimen tributario o en materia de permisos y autorizaciones que afectaran negativamente las condiciones económicas del proyecto”, el gobierno y la empresa “revisarán los beneficios especiales que se otorguen en el marco de la ley de inversiones para compensar” los eventuales perjuicios. (Con comillas las que serían citas textuales del contrato.)
3. Reclasificación de suelos. De acuerdo con Búsqueda, el gobierno y Montes del Plata acordaron hacer los “los mejores esfuerzos para encontrar soluciones alternativas para lograr una superficie forestable de 100.000 hectáreas, con posibilidad de ser plantadas dentro del radio de 200 kilómetros de Punta Pereira”.
Es difícil concebir una entrega más vergonzosa de la soberanía y de los recursos nacionales.
¿Dónde están los tupamaros rebeldes, justicieros luchadores por la liberación nacional, dispuestos a sacrificar todo por sus ideas?

Ricardo Ferré