jueves, 16 de septiembre de 2010

La guerra cibernética de los EEUU IV

Cuando los bits se visten de camuflaje IV
El comando del ciberespacio

Carlos Del Porto Blanco
La Jiribilla






En esa época comienzan a aparecer comentarios sobre el establecimiento de una estación del Comando del Ciberespacio de la Fuerza Aérea en Louisiana, esa fuerza, el nuevo ejército que se incorporaría a los ámbitos tradicionales de la guerra (tierra, mar y aire) “se apoyaría en estrategias militares que permitan interrumpir el sistema de comunicación enemigo, con mayor precisión que en Iraq en el 2003, donde logramos intervenir todas las comunicaciones terrestres del Ejército de Saddam Hussein”, según el Teniente General Robert “Bob” Elder Jr, Comandante del Comando Estratégico de los EE.UU. para la Integración y la Respuesta Global, con sede en la base de la Fuerza Aérea Offutt, Nebraska, quien fuera designado Jefe de ese nuevo Ejército.
“Nosotros debemos lograr que todo lo que hagamos en la Fuerza Aérea sea integralmente enlazado con lo que hagamos en el ciberespacio”, planteo él. “A diferencia de otros servicios donde se puede caminar hasta las personas y verlas, nosotros hacemos operaciones globales, nosotros somos un servicio global. Y la forma que tenemos para conectar todo esto es a través del ciberespacio. El ciberespacio no es una computadora en su escritorio, es la forma en que nosotros como Fuerza Aérea intentamos volar y combatir”.
El analista militar James-Adams, señala en su libro The Next World War, “el ordenador es el arma de la guerra del futuro, y la línea del frente no es virtual pues la batalla tradicional y los bits asumirán el papel de las balas para apoderarse del control del aire”.
En un artículo sobre esta temática la periodista e investigadora cubana Rosa Miriam Elizalde recordaba que toda esta parafernalia tecnológica tiene al final una falla sistémica, la subestimación del ser humano, que a fin de cuentas es quien decide sobre el terreno el éxito o fracaso de una operación militar. En los últimos años se ha visto como la superpotencia tecnológica y militar del siglo XXI por excelencia, los EE.UU. no han podido vencer la resistencia de un país que casi está en la era feudal, Afganistán, además de estar empantanado en Iraq. Pero veamos que dice el agudo historiador estadounidense Howard Zinn en su libro La otra historia de los EE.UU., “cuando EE.UU. lucho en Vietnam, fue una confrontación entre tecnología moderna organizada y seres humanos organizados. Y vencieron los seres humanos”.
Otro elemento a considerar fueron las movilizaciones masivas que se concibieron y organizaron través de Internet a partir del 1999 en Seattle, Genova, Porto Alegre, Roma y otras ciudades, que tomaron por sorpresas a los estrategas del Imperio, según Mike Davis, experto en ecología urbana y autor del libro Planet of Slums (Planeta de suburbios), “las mejores cabezas del Pentágono han aprendido la lección... ahora tienen por blanco las ciudades salvajes, fracasadas del Tercer Mundo ―especialmente sus suburbios marginados―, que serán el campo de batalla característico del siglo XXI. La doctrina bélica del Pentágono está siendo reformulada para apoyar una guerra mundial de baja intensidad de duración ilimitada contra segmentos criminalizados de los pobres urbanos”.
La Doctrina conjunta de operaciones de Información del Pentágono (febrero de 2006) explica que “para tener éxito, es necesario que las fuerzas armadas estadounidenses obtengan y mantengan la superioridad de información.” Las operaciones de información se definen como “el empleo integral de la guerra electrónica (EW), las operaciones de las redes de computadoras (CNO), las operaciones psicológicas (PSYOP), la decepción militar (MILDEC) y las operaciones de seguridad (OPSEC), en conjunto con capacidades específicas de apoyo, para influenciar, interrumpir, corromper, o usurpar las decisiones de los adversarios humanos y automatizados para proteger a las nuestras”. Según esa Doctrina las operaciones de información están conformadas por las cinco capacidades antes mencionadas, tres de ellas, PSYOP, OPSEC y MILDEC, han sido durante siglos parte fundamental de las operaciones militares y en los últimos decenios se les sumó la EW y las CON, concepto que también creó una nueva forma de guerra, la cibernética.
Las capacidades de las operaciones de información pueden ser empleadas en operaciones tanto ofensivas como defensivas de manera simultánea para cumplir con las misiones asignadas, incrementar la efectividad de su fuerza y proteger sus organizaciones y sistemas. La Doctrina articula 11 objetivos para estas operaciones:
1. Destruir : dañar un sistema o entidad hasta el punto en que ya no pueda funcionar ni ser restaurado a una condición útil sin que lo reconstruyan por completo.
2. Interrumpir : Romper o interrumpir el flujo de información.
3. Degradar : Reducir la efectividad o eficiencia de los sistemas de comunicación del adversario y sus capacidades de recolección de información. También pueden degradar la moral de una unidad, reducir el valor del blanco, o reducir la calidad de las decisiones y acciones del adversario.
4. Negar : Impedir al adversario de acceder y utilizar información, sistemas y servicios críticos.
5. Engañar : Provocar que una persona crea algo falso. MILDEC busca engañar a los adversarios a través de la manipulación de su percepción de la realidad.
6. Explotar : Lograr acceso a los sistemas del adversario para recolectar información o sembrar información falsa o decepcionante.
7. Influenciar : Causar a otros de comportarse en una manera favorable a las fuerzas armadas estadounidenses.
8. Proteger : Tomar acciones para guardar contra el espionaje o la captura de equipos e información sensible.
9. Detectar : Descubrir la existencia, presencia o algún hecho que indique una invasión en los sistema de información.
10. Restaurar : Reponer a la información y sistemas de información a su estado original.
11. Responder : Reaccionar rápidamente a los ataques o invasiones del adversario.
La “decepción militar, MILDEC” se describe como “aquellas acciones ejecutadas para intencionalmente engañar a los adversarios sobre las capacidades, intenciones y operaciones de las fuerzas militares estadounidenses y de sus aliados”. MILDEC promueve el análisis equivocado, provocando que el adversario llegue a conclusiones falsas, mientras que las operaciones de seguridad (OPSEC) buscan negar información verdadera a un adversario y prevenir que lleguen a conclusiones puntuales. La guerra electrónica (EW) se refiere a cualquier acción militar que involucra el uso de energía electromagnética para controlar el espectro electrónico o atacar al adversario. La EW incluye tres subdivisiones principales. El ataque electrónico, la protección electrónica y el apoyo a la guerra electrónica. La primera de ellas se trata del uso de la energía electromagnética, la energía direccionada o las armas antiradiación para atacar a personas, sedes o equipos con la intención de neutralizar o destruir la capacidad de combate del enemigo; la protección electrónica asegura el uso seguro del espectro electromagnético y el apoyo a la guerra electrónica consiste en acciones bajo el control directo de un comandante operativo para buscar, interceptar, identificar o localizar fuentes de energía electromagnética para el reconocimiento inmediato de amenazas y la planificación y conducción de operaciones futuras.


La guerra cibernética de los EEUU III

Cuando los bits se visten de camuflaje III
Los Robots

Carlos Del Porto Blanco
La Jiribilla






La edición del diario The New York Times del 16 de febrero de 2005 planteaba que, El Pentágono predice que los robots serán una importante fuerza de combate en el ejército norteamericano en menos de una década, y que perseguirán y eliminarán a nuestros enemigos en el campo de batalla. Los robots son una parte crucial del esfuerzo en el que está empeñado el Ejército para reformarse y convertirse en una verdadera fuerza de combate para el siglo XXI, el contrato firmado para desarrollar un proyecto, valorado en 127 mil millones de dólares, nombrado Sistema de Combate del Futuro, es el más importante de la historia norteamericana. Los costos de esa transformación contribuirían a elevar el presupuesto del departamento de Defensa casi un 20%. El segundo ámbito de la doctrina militar norteamericana en red es tan importante como el anterior. Un nuevo estilo de pensamiento está imponiéndose en los Think Tankmilitares de EE.UU. y la OTAN. Se le conoce como swarming (enjambre) y representa un cambio radical frente a las concepciones militares basadas en despliegues masivos de artillería, armamento blindado y grandes concentraciones de tropas. El enjambre es una estrategia militar que se debe dominar en materia de información (saber más que el adversario); en el teatro de operaciones militares es el objetivo principal. El conocimiento de la situación y de los movimientos del otro, asociado a un sistema de información sofisticado (cada combatiente está en contacto con todos los demás y los jefes de unidad se comunican con los responsables de la fuerza aérea y de otras unidades) permitiría utilizar efectivos reducidos con gran eficacia. Este tipo de guerra no lineal elimina la noción de “frente” y representa una versión de alta tecnología de la guerra de guerrillas. La guerra basada en redes, según la terminología del Pentágono, depende totalmente de un sistema de comunicaciones sólido y seguro, capaz de mantener una conexión constante entre todos los nodos de la Red.
La idea de crear un ejército del ciberespacio la tuvo el Secretario de ¿Defensa? norteamericano Donald Rumsfeld desde el 2001, después del ataque a las Torres Gemelas, en el que Internet fue una importante fuente informativa de los estadounidenses y el Pentágono no pudo controlarla, como sí pudo hacer cuando la primera Guerra del Golfo. En el año 2003, Rumsfeld instruyó en un documento secreto que posteriormente divulgó el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington que, “Internet era el nuevo escenario de la guerra contra el terror”, para lo cual se fue creando el dispositivo para intervenir servidores, espiar la Red, cambiar legislaciones y otras acciones entre las que se encontró el lanzamiento de la bomba electrónica en Bagdag, en marzo de 2003 para inhabilitar todos los sistemas electrónicos de una sola vez.En abril de 2003 se señalaba que el gobierno federal no estaba preparado para defenderse contra ataques terroristas, se ejemplificaba indicando que muchos organismos ni siquiera tenían identificados cuales de sus edificios y redes de computadoras debían ser defendidas. En 1998 la administración Clinton ordenó a los departamentos de energía, comercio y salud, servicios humanos, así como a la Agencia de protección Ambiental (EPA), que elaborarán una lista de los equipos, edificios y bienes informáticos cruciales, que debían ser protegidos en cualquier circunstancia. Cinco años más tarde de aquella ordenanza y 18 meses después del 11-S, ninguno de esos organismos había preparado la relación solicitada, según constató la Government Accounting Office (GAO), brazo del Congreso encargado de la investigación.
¿Cómo podría el Departamento de Energía tener control del arsenal de armas nucleares del país sin un coche bomba se estrellase contra sus oficinas centrales? ¿Qué laboratorios deberían protegerse si una bomba nuclear sucia explotara en las inmediaciones del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Atlanta? ¿Qué bases de datos financiera deberían preservarse sin un grupo de hackers irrumpiera en los sistemas del Departamento de Comercio? Ese es el tipo de preguntas que los organismos gubernamentales debieron tratar de responderse.
La idea que motivó la directiva de Clinton era que los departamentos en cuestión no podían proteger todos sus bienes en igual medida. Por tanto, debían concentrar sus recursos en las áreas de mayor importancia: “los bienes nodos y redes que, en caso de quedar destruidos o verse afectados, pusieran en peligro la supervivencia de la nación” o “tuvieran un efecto grave y perjudicial para la nación en general”.
Pero los departamentos no cumplieron con la directiva emitida por el poder ejecutivo, sino que por el contrario, según el informe de la GAO se siguió rigiendo por planes defensivos elaborados hacía años “cuyo objetivo era proteger cientos de activos considerados esenciales para el cumplimiento de las misiones de los respectivos organismos en lugar de concentrarse en los bienes que eran críticos para la nación”. También existió lentitud en el establecimiento de vínculos entre organismos federales y el sector privado. Más del 80% de la infraestructura crítica, como plantas generadoras de energía y presas se encontraban en manos privadas, de modo que era vital que las empresas y el gobierno intercambiasen información acerca de las posibles debilidades y amenazas de seguridad.
En marzo de 2005 se produce una revisión de la Estrategia de Defensa Estadounidense, afirmándose que el ámbito de Internet debería tener idéntico nivel de prioridad a los ámbitos terrestre, marítimo, aéreo y aeroespacial con el fin de que EE.UU. conservara una superioridad decisiva. Una declaración emitida en Washington el 30 de junio de 2005 indicaba que “el gobierno de EE.UU. mantendría indefinidamente el control sobre los DNS (base de datos distribuida, usada para traducir los nombres de dominio, fáciles de recordar y usar por las personas, en números de protocolo de Internet (IP) que es la forma en la que las máquinas se comunican mejor) y afirmaba que la transferencia de su gestión a la ONU o el paso a modelos de gestión cooperativo impediría el libre flujo de información, acabaría facilitando la manipulación de Internet y dificultaría la supervisión global”. El congresista estadounidense John Taylor Doolite, republicano por California, (sustituido por corrupción asociado el caso Jack Abramoff) planteó que los EE.UU. inventaron Internet, a la que calificó como un regalo al mundo costeado con el dinero de los contribuyentes estadounidenses, agregando, que se oponía a toda tentativa de transferir a la ONU el control que ejercía su país. Si alguien necesita un buen ejemplo del unilateralismo enquistado en las estructuras de poder de los EE.UU., ahí tiene uno.
En diciembre de 2005, el diario The New York Times, informaba que la CIA cooperaba con empresas del sector de las telecomunicaciones del país para concebir un programa capaz de interceptar comunicaciones a través de Internet. La cadena televisiva CBS afirmaba el 11 de enero de 2006 que la CIA había creado un organismo especial para interceptar información procedente de otros países mediante la utilización de tecnologías avanzadas. En ese mismo mes, se le encargó a la Fuerza Aérea la inclusión de operaciones en el ciberespacio, además del aire y el espacio, posteriormente se precisó que sería el Octavo Contingente Aéreo el encargado de esa tarea.
Comenzando el 2006 Rumsfeld se lamentaba en un artículo, de la incapacidad de los EE.UU. para convencer a la mayoría del planeta de los objetivos de su guerra antiterrorista. “Estamos teniendo la primera guerra en la era del correo electrónico, los weblogs, los blackberries, la mensajería instantánea, las cámaras digitales, Internet, los teléfonos móviles, las tertulias radiofónicas y los noticieros las 24 horas del día”.
El 14 de febrero de 2006 el Departamento de Estado anunció la formación de un equipo de que monitorearía puntualmente a los países considerados“regímenes represivos que controlan el uso de Internet”. El Global Internet Freedom Task Force (GIFTF), subordinado directamente a Condoleezza Rice, este se concentraría en “los aspectos de política exterior de la libertad de Internet”, que incluían “el uso de tecnología que limite el acceso a contenido político y el impacto de esos intentos de censura en compañías estadounidenses; el uso de tecnología para rastrear y reprimir a disidentes; y esfuerzos por modificar la estructura de gobierno de Internet que restrinjan la libre circulación de información”. En su segunda reunión de trabajo celebrada el 3 de abril de 2006, el GIFTF “discutió la práctica y construcción de estrategias para apoyar la libertad de Internet”, según informó la supervisora general del grupo, la subsecretaria de Estado para Economía, Negocios y Asuntos de Agricultura Josette Shiner, “específicamente nos concentramos en los desafíos de la libertad de Internet en Irán, Cuba y China”.


La guerra cibernética de los EEUU II

Cuando los bits se visten de camuflaje II
La guerra de la información

Carlos Del Porto Blanco
La Jiribilla






Uno de ellos fue Joseph S. Nye jr. quien fuera asistente del Secretario de ¿Defensa? durante la administración Clinton, en un artículo de una prestigiosa revista dedicada a asuntos políticos decía: “El país que mejor sepa conducir la revolución de la información será el más poderoso... [ Y ] en el futuro previsible, ese país será EE.UU. [ … ] Al igual que la supremacía nuclear era la clave para el liderazgo de la coalición en el pasado, la supremacía informativa será la clave en la era de la información”.
En el año 1997, David Rothkopf, funcionario de la administración Clinton, afirmaba en su ensayo “In Praise of Cultural Imperialism” lo siguiente: “Inevitablemente, los EE.UU. son la nación indispensable en el manejo de los asuntos globales y el principal productor de productos informativos... es interés político y económico de los EE.UU. asegurarse de que si el mundo se dirige hacia un idioma común, este sea el inglés; de que si el mundo se dirige hacia normas en materia de calidad, seguridad y telecomunicaciones comunes, estas sean (norte)americanas; de que si el mundo se está interconectando a través de la música, la radio y la televisión, su programación sea (noete)americana; y que si se están desarrollando valores comunes, sean valores con los que los (norte)americanos estén cómodos. Para EE.UU., uno de los objetivos básicos de la política exterior en la Era de la Información debe ser ganar la batalla de los flujos informativos, dominando las ondas al igual que Gran Bretaña reinó una vez sobre los mares”.
En el año 1999, John Arquilla, miembro del cuerpo de marines, doctorado por la univesidad de Stanford, profesor de la Escuela Naval de Postgrados, colaborador de la RAND Corporation y asesor de Donald Rumsfeld cuando era Secetario de ¿Defensa?, conjuntamente el politólogo David Ronfeldt publican el ensayo “The Emergency of Noopolitik” que se ha convetido en un clásico en esa temática, aquí van tres de las ideas que allí se exponen:
  • La revolución de la información altera la naturaleza de los conflictos e introduce nuevas modalidades de guerra, terrorismo y crimen.

· No es quien tenga la bomba más grande quien ganará los conflictos del mañana, sino el que narre la mejor historia.
· El ordenador es el arma de la guerra del futuro, y la línea del frente no es virtual, pues la batalla tradicional y los bits asumirán el papel de las balas para apoderarse del control del aire.
Estos son tres ejemplos que considero pueden ilustrar al lector las coordenadas que han seguido y seguirán los gobernantes estadounidenses en este campo.
El Presidente George W. Bush expresó en el discurso de graduación de cadetes de la Academia Militar de West Point en el 2002, “Nuestra seguridad exige disponer del mejor trabajo de inteligencia posible [...] exige modernizar nuestras agencias nacionales, como el FBI”. En julio de ese mismo año, Bush firma la directiva secreta (NSPD-16, National Security Presidential Directive) que por primera vez ordenaba el desarrollo de directrices para la guerra cibernética, informaba el diario The Washington Post, esa directiva determinaba en qué circunstancias los EE.UU. lanzarían ciberataques contra redes informáticas enemigas, quién los autorizaría y qué objetivos serían considerados legítimos, así como la creación del primer ejército de hackers. Esa directiva fue dada a conocer en febrero de 2003, cuando se ultimaban los detalles de la guerra contra Iraq. Con esas ventajas tecnológicas, el Departamento de ¿Defensa? presentó en el 2004 la idea de declarar una guerra cibernética, en el verano de ese año, Bush firma un documento secreto que autorizaba al Pentágono a lanzar ataques devastadores “al estilo hacker” contra las computadoras de los enemigos. A inicios de 2008, Bush volvió a autorizar al ejército estadounidense a lanzar ataques informáticos, inicialmente para dotar al Pentágono de mayor capacidad contraofensiva en la red. Reclamaba que esas unidades militares tuvieran capacidad de acceder desde largas distancias a cualquier red de ordenadores, abierta o cerrada, y mantenerse “absolutamente ocultos” y “robar información sigilosamente” para destruir sistemas informáticos enemigos, sistemas de mando e, incluso, controlar sus redes empresariales y de asuntos oficiales.
El 17 de septiembre de 2002 se publica el informe “The National Security Strategy of the United States of America” que tuvo como antecedente directo otro elaborado en septiembre de 2000 (vaya fijación con ese mes, que casualidad) “Rebuilding America’s Defenses” en los que se planteaba entre otras cosas: “Dominar el ciberespacio y crear las condiciones para la fundación de una nueva fuerza, la fuerza espacial de los EE.UU., encargada de controlar el espacio cósmico”, entre los redactores de este informe se encontraban nada más y nada menos que dos de los más connotados representantes del movimiento neoconservador, Dick Cheney, vicepresidente bajo el mandato de George W. Bush y Paul Wolfowitz, subsecretario de Defensa en el mismo mandato.
En el propio año 2002, los medios de comunicación británicos dieron a conocer la existencia de una trama de espionaje en Internet por parte de la CIA, de la que decían que trató de recabar información para introducirse en sistemas informáticos de empresas, bancos, organismos oficiales estadounidenses y organizaciones de todo el mundo, utilizando como tapadera una empresa de alta tecnología civil, la CIA obtuvo la cooperación de una empresa de desarrollo de aplicaciones informáticas de Silicon Valley para diseñar programas malignos capaces de extraer información a través de Internet.


La guerra cibernética de los EEUU I

Cuando los bits se visten de camuflaje I
La guerra cibernética

La Jiribilla


Nunca como ahora han dado los descubrimientos científicos lugar a aplicaciones nefastas. En efecto, sabido es que un hombre de ciencia no puede hoy dar un paso en sus investigaciones sin que el ejército trate de apropiarse con fines militares de los resultados de su trabajo. Así, la psicología comparada de los delfines se aplica a la guerra naval; los estudios de antropología son desviados de su finalidad científica en provecho de la lucha “antisubversiva”; y los especialistas en fisiología de los sentidos ven como sus observaciones son utilizadas con una rara crueldad en elaborar técnicas de privación de las percepciones sensoriales Joseph Needham .



El lector debe tener en cuenta que el 80% del tráfico de Internet mundial pasa por los servidores de EE.UU., de las decisiones que adopte el sistema parlamentario de ese país, depende que se acorten o se amplíen las brechas en el acceso y capacidad de difusión en la Red de la mayoría de la población del mundo. Durante una declaración ante el subcomité de Política Económica, Comercio y Medio Ambiente de la Cámara de Representantes de los EE.UU., el 26 de junio de 1996, Phil Zimmermann (científico de la computación y criptógrafo, creador del software de cifrado, firma digital y autenticación, Pretty Good Privacy, PGP) dijo: “En el pasado, si el gobierno quería violar la intimidad de los ciudadanos corrientes, tenía que gastar sus recursos en interceptar, abrir al vapor y leer el correo y escuchar, grabar y transcribir las conversaciones telefónicas. Eso esa como pescar con caña, de uno en uno. Por el contrario, los mensajes de correo electrónico son más fáciles de interceptar y se pueden escanear a gran escala, buscando palabras interesantes. Esto es como pescar con red, existiendo una diferencia orwelliana cuantitativa y cualitativa para la salud de la democracia”.
En los EE.UU. la innovación tecnológica ha estado asociada en primer lugar con la guerra, el esfuerzo científico de la ingeniería generado en torno a la Segunda Guerra Mundial fue el ámbito tecnológico que permitió la revolución de la microelectrónica (1948), mientras que la carrera armamentista durante la Guerra Fría favoreció su desarrollo; por lo que se puede afirmar que el nacimiento de Internet no fue un hecho aislado, (ARPANET surgió para permitir a los centros de mando de las Fuerzas Armadas de los EE.UU. mantener su capacidad operativa después de sufrir un ataque nuclear, al estar la “inteligencia” de la red descentralizada), ni un experimento fortuito en un laboratorio, sino el resultado de una política tecnológica innovadora.
En 1963, después de la Crisis de Octubre, el Presidente John F. Kennedy estableció el National Communications System, NCS, responsable de asegurar la disponibilidad y confiabilidad de las comunicaciones durante las emergencias, durante el 11-S, el NCS jugó un papel crucial en coordinar los recursos necesarios para asegurar que los servicios vitales de comunicaciones se mantuvieran sin interrupción.
En 1967, durante la Guerra de Vietnam, un experto en comunicaciones de la Agencia de Seguridad Nacional, NSA, William Hamilton, creó un diccionario de términos vietnamita–inglés y una cadena de puestos de escucha que filtraban los mensajes del Ejército de Liberación Nacional.
Después de la debacle socialista del 1989 y el 1991 se pueden identificar tres desafíos a la hegemonía militar norteamericana, que estuvieron acompañados por el esfuerzo para desarrollar y controlar la Red:
· Competencia entre iguales, representada anteriormente por la Unión Soviética y que ahora se enfoca en las llamadas “Potencias Emergentes y Reemergentes”, China y Rusia.
· “Estados canallas”, países que no se doblegan ante el dominio de los EE.UU.
· El enemigo no estatal, pasó a ocupar el primer plano a partir del 11 de septiembre de 2001.
En el ámbito tecnológico se desarrollan a un altísimo nivel las comunicaciones electrónicas, los sistemas de vigilancia, los aviones no tripulados, los proyectiles dirigidos por satélites y un sofisticado arsenal de aplicaciones híbridas que involucran la nanotecnología, la microelectrónica y la inteligencia artificial, permitiendo reducir la presencia física de los soldados en los escenarios bélicos.
Durante el año 1990 el entonces candidato a vicepresidente de los EE.UU., Albert Gore, comienza a hablar de las autopistas de la información como la panacea a todos los males de la humanidad, en la primera mitad de la década se provoca la irrupción explosiva y caótica de Internet, esta se produce sin postulados claros de ¿a donde ir? y ¿de qué forma? En la segunda mitad de los años 90 se producen un grupo de desarrollos teóricos sobre la utilización de Internet en diferentes campos del saber humano, varias figuras relevantes de las elites políticas de los EE.UU. elaboraron trabajos teóricos sobre cómo podría utilizarse Internet, tanto en el campo militar, como en el de la ideas.


martes, 14 de septiembre de 2010

Nueva generación de superbacterias preocupa a los investigadores

Las próximas superbacterias preocupan



BOSTON. Los especialistas en enfermedades infecciosas deben dejar en claro la genética de las bacterias multiresistentas (MRSA) para poder revelar los secretos de las superbacterias. Y ahora los especialistas alarman acerca de que la rama de bacterias CA-MRSA va a ocupar el lugar de MRSA en el caso de infecciones hospitalarias.
MRSA ha detonado una ola creciente de infecciones de estafilococos difícil de tratar. Sólo en EEUU decenas de miles de pacientes mueren anualmente de infecciones hospitalarias y millones son infectados.
12 000 especialistas en MRSA se encuentran en un congreso a partir del domingo pasado en Boston, EEUU.


domingo, 29 de agosto de 2010

El uso de psicofármacos en la infancia

Estudio sobre la medicación en la Infancia.


La investigadora María Noel Míguez presentó el lunes pasado en la Universidad de Buenos Aires, su tesis de doctorado en Ciencias Sociales “La sujeción de los ‘cuerpos dóciles’. Medicación abusiva con psicofármaco en la niñez uruguaya”. Entre octubre y diciembre de 2009, Miguez visitó tres Escuelas de Contexto Socio-Cultural Crítico (ECSCC), y tres colegios privados de varios puntos del país. Además investigó una ECSCC y un colegio en los departamentos de Artigas, Cerro Largo, Durazno y Maldonado.

“A nivel mundial del 5 al 7% los niños consumen psicofármacos. Acá las cifras rondan el 30%, ponele que no fuera el 30%, que fue el 15%, es un disparate igual”, explicó la experta.



El nivel de consumo de psicofármaco en la infancia no tiene ningún tipo de cuantificación por parte del Ministerio de Salud Pública, según indicó Gustavo Giachetto, director del Programa de Atención a la Niñez.

Miguez indicó que “la cifra del 30% surge de las escuelas y colegios de muestreo. En ANEP – Administración Nacional de Educación Pública – la medicación en contexto crítico ahora pasa entre en un 15 y un 20%, pero hay una mayor derivación en los últimos cinco años a la educación especial, en la que hay un 80% de los niños medicados y ahí vuelven a dispararse los números”. Además destacó que a “todos” los niños medicados “se les pone el rótulo de déficit atencional. Eso es lo raro, no puede haber un 30% de la niñez uruguaya con déficit atencional”. 

Explica que el “déficit atencional es una patología que esta en el DSM – IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, de la academia de psiquiatría norteamericana), que se trata con medicación específica, y otra cosa son los problemas conductuales que hacen a un orden social simbólico y del deber ser en esta sociedad”. Con estos resultados, la investigadora se pregunta “¿en dónde empieza a diferenciarse lo que es salud de enfermedad?”.

Míguez afirma que se medica “sin distinción de espacio social”, ya que se actúa de esta manera tanto con niños que concurren a las escuelas de contexto crítico, como con los que estudian en los colegios más prestigiosos. “En escuelas de contexto sociocultural crítico empiezan a ser medicados cada vez desde más pequeños, cada vez con dosis más fuertes y además empieza la reducción horaria, se la hace el pase a escuela especial y termina siendo un niño o niña con problemas de conducta – por cuestiones contextuales – en una institución especial en una situación de discapacidad, sin tener una deficiencia”, explicó la especialista.

A partir de los datos recabados en las farmacias de los centros de salud públicos y privados, la investigadora distinguió que el “metilfenidato está más que nada direccionado hacia el contexto privado, para esos gurises que van a llegar a ser productivos, porque es una droga menos dañina, se va a más fácil del cuerpo. Mientras que lo que se está dando en el contexto sociocultural crítico, que es la risperidona, es un antipsicótico”. Agregó que “hay niños que desde la guardería o los CAIF (Centros de Atención a la Infancia y la Familia) están consumiendo psicofármacos fuertes: risperidona, valproato (anticonvulsivo), clonazepam (ansiolítico y anticonvulsivo) y sertralina (antidepresivo).
En cuanto a las familias de ambos contextos, Míguez señaló que las diferencias radican en el cuestionamiento de por qué su hijo esta siendo medicado. “En lo privado las familias cuestionan el porqué, pero también son muy propensos a que si el psiquiatra lo dice, así tiene que ser porque va a ser productivo y va a funcionar”. Por otro lado, en las “familias de contexto crítico tienen un desconocimiento enorme”, y cuenta que le “impresionó” que una de las escuelas críticas y la policlínica que está ubicada en la periferia de Montevideo, donde hay una “relación directa” entre la dirección y el equipo de salud mental “la familia no existe”.  

Otra de las conclusiones que rescata la investigadora es la poca objetividad científica con la que se medica un niño. “Cuánto puede haber de objetividad científica en diagnósticos clínicos que se hacen a partir de una carta de una maestra diciendo que el niño se porta mal, que no atiende, no se concentra y en todo caso con suerte se le pregunta a la familia cómo se porta el niño en casa, y lo ve dos o tres minutos al chiquilín”, argumentó.

Miguez concluye explicando que “la niñez está siendo vulnerada porque además los procesos identitarios de esos gurises que se están siendo medicados también tiene un reflejo en los que no lo están, y ven que sus compañeros de aula están medicados y empiezan a naturalizar conductas tales como que el que está sentado al lado se durmió y se va a dormir a la colchoneta”.   
(la diaria, Amanda Muñoz, pág. 12 y 13; 24/08/2010)



martes, 10 de agosto de 2010

El ser humano debe mudarse a otros planetas para sobrevivir

El ser humano debe mudarse a otros planetas para sobrevivir

El ser humano debe colonizar otros planetas para no extinguirse, de acuerdo con el famoso físico Stephen Hawking.
Las profecías del fin del mundo proliferan. Hace unos pocos días Fidel Castro habló de su inquietud por una guerra atómica próxima. Ahora el altamente respetado investigador del espacio Stephen Hawking que va a ser difícil para el ser humano sobrevivir los próximos cien años.




Predice una catástrofe
- Veo grandes peligros para la humanidad. Ha habido varias ocasiones en la historia cuando nuestra supervivencia ha pendido de un hilo. La crisis de Cuba en 1963 fue sólo una de ellas. Tales ocasiones van probablemente a ser más comunes en el futuro, dice él a un foro de internet.
De acuerdo con Hawking estamos en camino de un período peligroso en la historia, con población en aumento, recursos naturales decrecientes y una capacidad cada vez mayor de cambiar el medio ambiente.
Va a ser difícil evitar una catástrofe en los próximos cien años, aún más en los próximos mil años, o millones de años.

La salvación: el espacio
Hawking dice de todos modos ser optimista y ya ha reflexionado sobre una solución para el ser humano, que consiste en no colocar todos los huevos en el mismo cesto, o sea en un único planeta.
- Nuestra única posibilidad de supervivencia a la larga es dejar de mirar hacia adentro en el planeta Tierra y comenzar a esparcirnos en el espacio, dice Hawking.
Según él, si podemos mantenernos con vida un par de cientos de años más sería suficiente para asegurar la superexistencia de nuestra especie en otro planeta.
Anteriormente, en abril pasado, Hawking expresó aún más peligros para el ser humano sobre la Tierra. Esa vez él afirmó que si alguna vez vienen seres espaciales a nuestro planeta, nuestra situación sería desastrosa.
- Sería como cuando Colón llegó a América, lo que no resultó en nada favorable para los aborígenes, declaró ante el Canal Discovery entonces.

Stephen Hawking
Stephen Hawking es un físico teórico británico de la Universidad de Cambridge. Él es uno de los investigadores más avanzados en la teoría de la relatividad y la cosmología. Fue afectado de joven de una enfermedad neurológica